las terrazas de los bares con calefaccion y el medioambiente;0.00

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Si hay una práctica ineficiente, y completamente absurda y también poco responsable, es la calefacción de las terrazas en los emplazamientos de hostelería a través de la utilización de estufas que marchan con bombonas de butano, algo muy frecuente en muchas ciudades de España y singularmente en La capital de españa.

En 2011, la modificación de la Ley antitabaco, que prohibió fumar en los espacios cerrados de los establecimientos hosteleros, sentó las bases para la proliferación de las terrazas a lo largo de todo el año. La hostelería vio una ocasión de prolongar el negocio alén del local que regentaban y los municipios de agrandar su recaudación. Esta línea de desarrollo fué extensamente usada en los últimos tiempos como prueban los datos en La capital española, donde desde 2009 se han multiplicado durante más de 3 el número de terrazas libres. No obstante, La capital española no es la salvedad, en tanto que sucede lo mismo en muchas ciudades y capitales de provincias españolas.

Otras ciudades estudian establecer la medida

France Info comunica que otras ciudades como Grenoble, Angers y Burdeos estudian la implantación de esta medida. Por su lado, organizaciones ecologistas de París ahora han manifestado su opinión sobre esto, coincidiendo en que es buena medida para batallar el cambio climático.

Y sucede que las terrazas calefactadas tienen un prominente nivel polución. Según una investigación de Carbone 4 efectuado en 2009, una terraza con 4 braseros y calentada a lo largo de ocho horas cada día emite lo mismo que un viaje en vehículo de 350 km. La asociación Négawatt, por su lado, contribuye que una terraza calefactada a través de electricidad en invierno consume exactamente la misma energía que se requiere para el desempeño de ordenadores, lavadora y televisión de quince hogares en un año.

¿Son eficaces estos aparatos?

Si bien marchan esencialmente por radiación y solamente calientan el aire, como te puedes imaginar calientan todos y cada uno de los cuerpos sólidos que hallan enfrente, por consiguiente aparte de la gente calentarán mesas, sillas… e inclusive nuestro suelo de la calle.

Polución por estufas

¿Cuánto contaminan estas estufas? Esta es el interrogante del millón. Las estufas de gas que acostumbran a verse en las terrazas usan butano y tienen una capacidad térmica de entre 13 y 14 kilovatios, con un consumo medio de 0,8 kilos de gas en el momento de desempeño a plena capacidad. Si tomamos en cuenta que cada kilogramo de gas emite precisamente 3 kilos de CO22, todas estas estufas estaría emitiendo 2,4 kg de CO2 en el momento a máximo rendimiento. Por consiguiente, todo es dependiente de las horas de encendido. Si tenemos en cuenta, por servirnos de un ejemplo, una terraza con tres estufas encendidas a lo largo de ocho horas cada día, el resultado son 57,6 kg de CO2, el semejante a recorrer 120 km con un turismo que gaste seis litros cada cien km. En la localidad de La capital de españa la cifra podría lograr las 17.000 toneladas de CO2 por año, ya que el censo de terrazas es de unas 5.000 y 3.000 tienen empleo invernal. La cifra representa el 0,15% de las emisiones totales de la región y podría pensarse que es insignificante, si bien el riesgo es que aumente.

Alén de las cantidades, lo alarmante es estar provocando, por una parte, la instauración de una práctica perjudicial para el medioambiente, que va a ser poco a poco más bien difícil remover. Por otro lado, la imagen tan incoherente que nos traslada este género de prácticas ubica a cualquier política de pelea contra el cambio climático en un espacio difícil, debido al absurdo de aceptar estas instalaciones.

Lúa es el tradicional acierto seguro: tapeo gallego (con estrella Michelin incluida) para teletransportarnos a la tierra de Fabio. Eso sí: en la terraza ni indicio del mal temporal. Aquí ahora han acondicionado el espacio con calorcito para gozar de los platos. Una carta de porciones y medias porciones repletas de amor por el producto (como sucede con el pop a feira), pero asimismo platos con influencias de otras cocinas con la firma de Manuel Domínquez. Si tienes morriña de norte, no tengas dudas en llevar a cabo una reserviña 😉

Precio medio: 40€ partido popular.aprox (tienen menú por 72€ -98€ con maridaje- que solo se sirve en el local)

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